
“El primer paso para la conservación de nuestros ecosistemas forestales es la prevención
de incendios.”
Primer capítulo de la miniserie:
La Huella del Fuego.
México es un país rico en ecosistemas, los cuales presentan diferentes dinámicas ecológicas en su relación con el fuego, tales como:
Adaptados al fuego
En este tipo de ecosistemas el fuego tiene efectos
benéficos ya que enriquece o favorece su sucesión ecológica. Como ejemplos tenemos a los pinares,
algunos encinares, pastizales, zacatales y sabanas.

Sensible al fuego
Estos ecosistemas no
necesitan del fuego ya que no cumple un papel ecológico dentro de ellos, sus impactos son severos ya
que pueden pasar décadas o siglos para volver a sus condiciones originales. Dentro de estos
ecosistemas tenemos a los bosques mesófilos de montaña, bosques de oyamel, selvas altas, medias y
bajas, bosques de pino-encino, así como algunos encinares y manglares.

Independiente al fuego
Es aquel en el que el
fuego no es un factor requerido ya que la vegetación es muy baja o escasa. Como ejemplos tenemos a
los desiertos, tundras, humedales permanentes y fríos, bosques lluviosos y de niebla en ambientes no estacionales.

Influido por el fuego
Este tipo de ecosistema
frecuentemente se encuentra en zonas de transición, puede presentar especies adaptadas al fuego o
sensibles al mismo, por lo que el comportamiento de este tipo de vegetación no está claro y depende
de la dinámica de los incendios en la zona, así mismo el cambio climático puede causar cambios
significativos en su estructura y desplazamiento. Como ejemplos tenemos zonas de transición de
bosque esclerófilo húmedo entre la sabana y el bosque lluvioso, vegetación riparia o los bosques de
galería a lo largo de los cursos de ríos y arroyos en sabana o pastizal.
(Diario Oficial de la Federación, 2007 y Myers, 2006).

Sin embargo, actualmente en esta diversidad de ecosistemas es común que el fuego se haya convertido en una presión recurrente, que afecta a los ecosistemas más allá de su dinámica natural provocando muchas veces un severo deterioro, ya que en México, el 99% de los incendios son causados por el ser humano al realizar acciones como el vandalismo por conflictos dentro de los núcleos agrarios, actividades agropecuarias, colillas de cigarro prendidas y mal desechadas, uso de pirotecnia o globos de cantoya, realización de fogatas, quema de basura, entre otras.

Los primeros pasos para la conservación de nuestros ecosistemas forestales son la prevención de incendios, capacitación en el manejo del fuego y educación ambiental para la colaboración social.

Por eso es importante que siempre que detectemos un incendio forestal se de aviso a las autoridades municipales o locales, evitando intervenir si no se cuenta con la capacitación, para ello lo más importante es su seguridad personal, por lo que debe alertar a las autoridades sobre la presencia del fuego.
Así mismo los transeúntes y paseantes no debemos dejar encendidas fogatas, cigarros, cerillos o brasas en los bosques y selvas. También es necesario evitar quemar residuos sólidos o realizar quemas en terrenos sin estar preparados para su control.

Bibliografía.
Texto
José Antonio de la Cruz Hernández y José Huberto Vertiz Lucio.
Fotografía
Juan Pablo Ortíz Tallavas y José Huberto Vertiz Lucio.
Editor Web
César Primero Huerta.
Realización Audiovisual
Ambiente CieloRojo.
Publicado
28 de abril de 2020